Lo hemos intentado varias veces, pero siempre terminamos volviendo al mismo punto
Lo que más me cuesta entender es que no puedo decir que no lo hayamos intentado. Hemos hablado muchas veces de lo que nos pasa. Hemos reconocido cosas que estaban mal, hemos prometido cambiar y ha habido momentos en los que de verdad parecía que estábamos mejor.
Durante unos días, incluso durante unas semanas, noto que volvemos a buscarnos más. Hablamos de otra manera, hacemos planes y parece que por fin hemos entendido lo que necesitábamos cambiar. Y entonces pienso que esta vez sí, que quizá hemos conseguido dejar atrás todo eso que nos estaba haciendo daño.
Pero poco a poco volvemos al mismo sitio.
Regresan las mismas discusiones, dejamos otra vez de hablar de ciertas cosas o empezamos a tratarnos con esa distancia que precisamente habíamos dicho que queríamos cambiar. Y lo peor es que cada vez cuesta más volver a sentarnos a hablar porque los dos tenemos la sensación de haber tenido ya esa conversación demasiadas veces.
A veces me pregunto si el problema es que no estamos haciendo suficiente. Otras veces pienso justo lo contrario: que llevamos tanto tiempo intentando arreglar lo nuestro que quizá estamos insistiendo en una relación que ya no puede ser diferente.
Pero todavía hay algo entre los dos. Si no lo hubiera, creo que hace tiempo habríamos dejado de intentarlo. Por eso no quiero volver a prometer que esta vez todo va a cambiar para encontrarnos dentro de unas semanas exactamente igual.
Lo que necesito es entender por qué, aunque lo intentamos, siempre terminamos volviendo al mismo punto y si todavía hay algo en nuestra relación que podamos trabajar de una manera diferente.
Que el mismo problema vuelva no significa que todo lo que has intentado haya sido inútil
Cuando llevas varias conversaciones sobre lo mismo y, después de un tiempo, vuelves a encontrarte exactamente ahí, es fácil pensar que nada de lo que has hecho ha servido.
Yo no lo vería así.
Si durante un tiempo has notado que la relación estaba mejor, que había más cercanía, menos discusiones o que los dos se trataban de otra manera, algo cambió durante esos días o esas semanas.
El problema es que ese cambio no consiguió mantenerse.
Y para mí esa diferencia importa.
No es lo mismo sentir que ya no queda ninguna intención de arreglar las cosas que ver que todavía lo intentas, que durante un tiempo algo mejora y que, aun así, tarde o temprano el mismo problema vuelve.
Yo no miraría esas dos situaciones de la misma manera.
Tampoco tomaría que el problema haya vuelto como la prueba de que tu relación está condenada a repetirse siempre. Pero después de varios intentos tampoco te diría simplemente que vuelvas a intentarlo una vez más.
Porque llega un momento en el que la pregunta deja de ser solamente qué puedes hacer diferente.
La pregunta pasa a ser otra: ¿Por qué algo que parece funcionar durante un tiempo termina perdiéndose otra vez?
Hablar muchas veces de lo mismo no significa haber entendido por qué vuelve
Hay un momento en el que puedes sentir que esa conversación ya la conoces de memoria.
Empieza el problema, vuelve a salir algo que lleva tiempo molestando, cada uno explica su parte y al final parece que llegan a algún acuerdo.
Durante unos días las cosas cambian.
Hasta que vuelve a ocurrir.
Y ahí es donde yo dejaría de pensar que la solución está simplemente en volver a tener la misma conversación.
No porque hablar no sirva.
Sino porque puedes llevar mucho tiempo hablando de lo que ocurre cada vez que aparece el problema y todavía no haber entendido qué hace que vuelva.
Por eso tampoco convertiría el siguiente intento en una promesa más grande. «Ahora sí voy a cambiar.» «Esta vez va a ser diferente.» «Vamos a empezar de cero.» Si ya has pasado por ahí antes, decirlo con más fuerza no hace que necesariamente vaya a durar más.
Y tampoco intentaría solucionar de golpe cada cosa que alguna vez te ha molestado de la relación. Cuando llevas tiempo cansado de volver al mismo sitio, es fácil acabar poniendo diez problemas encima de la mesa porque sientes que todo está relacionado.
Puede que lo esté. O puede que no.
Antes de volver a hacer más, yo querría entender qué es exactamente lo que sigue reapareciendo aunque ya hayas intentado cambiarlo.
Antes de decirte qué trabajaría, necesito saber qué has intentado hasta ahora
Cuando alguien me dice: «Ya hemos hablado de esto muchas veces y siempre terminamos igual», yo no necesito conocer solamente la última discusión.
Necesito entender qué lleva tiempo repitiéndose.
Quiero saber qué suele pasar antes de que vuelva el problema, qué notas que cambia en tu relación cuando las cosas empiezan a ir mal y qué has intentado hacer hasta ahora para solucionarlo.
Pero también quiero conocer la otra parte.
¿Qué pasa cuando las cosas mejoran?
Si después de hablar notas que durante varias semanas todo cambia, para mí también es importante saber qué estaba ocurriendo en ese momento. Qué era diferente. Qué parecía estar funcionando. Y cuándo empezaste a notar que aquello volvía a perderse.
No estoy buscando decidir quién tiene razón.
Quiero entender qué habéis conseguido cambiar durante un tiempo y qué termina apareciendo otra vez.
Porque ahí puedo encontrarme con situaciones muy diferentes.
Puede que haya algo bastante concreto que lleva tiempo volviendo aunque hayas intentado solucionarlo de distintas maneras. O puede que, cuando conozca toda la historia, vea que lo que tú sientes como «el mismo problema» en realidad tiene varias cosas detrás que se han ido juntando con el tiempo.
Y para mí eso cambia completamente la forma de plantear el caso.
Por eso, antes de hablarte de ningún trabajo, necesito saber qué has intentado, qué llegó a mejorar y qué terminó volviendo.
Hay situaciones en las que Plenitud puede tener sentido
Cuando conozco la historia y veo que tu relación todavía tiene algo importante sobre lo que trabajar, pero también veo que llevas tiempo intentando cambiar una parte y las mejoras nunca terminan de mantenerse, una de las posibilidades que puedo valorar es Plenitud.
No porque tengas discusiones con tu pareja. Tampoco porque hayas intentado arreglar las cosas varias veces. Eso por sí solo no me dice que Plenitud sea lo que necesitas.
Me lo empiezo a plantear cuando veo que todavía existe algo entre los dos que merece ser cuidado, que ya has intentado cambiar lo que está pasando y que, aun consiguiendo mejoras, hay algo que termina llevándote otra vez al mismo punto.
Y no tiene por qué verse igual en todas las relaciones.
En tu caso puede haber una forma de tratarse que cambia durante unas semanas y después vuelve. En otro puede ser una distancia que parece desaparecer y poco a poco regresa. Y puedo encontrar situaciones diferentes en las que aquello que se intenta mejorar nunca termina de mantenerse.
Por eso primero necesito conocer tu caso.
Plenitud no consiste en llevar tu relación hacia una versión perfecta ni en prometerte que nunca volverás a tener un problema con tu pareja.
Lo que quiero es trabajar sobre aquello que, después de conocer tu historia, considero que sigue impidiendo que los cambios que ya has intentado duren.
Y si cuando estudio el caso veo que no estamos ante una sola parte de la relación, sino ante varias cosas diferentes que se han ido acumulando, no voy a intentar meter todo dentro de Plenitud.
Te explicaré qué estoy viendo y qué considero que tiene sentido hacer.
¿Cómo sé si Plenitud tiene sentido para mi relación?
Para eso está la consulta.
Ahí puedes contarme cuánto tiempo llevas sintiendo que vuelves al mismo problema, qué has intentado hacer para cambiarlo, qué ocurre cuando las cosas mejoran y en qué momento notas que todo empieza a torcerse otra vez.
Pero también quiero saber qué sigue funcionando.
Porque no me basta con conocer lo que está mal para decirte que Plenitud tiene sentido. Necesito entender qué queda entre los dos y si realmente veo algo sobre lo que podamos trabajar.
La consulta tiene un precio único de 25 € y hacerla no significa que después tengas que empezar ningún procedimiento conmigo.
Puede que, después de conocer tu historia, considere que Plenitud encaja con lo que tengo delante. Puede que vea que necesito plantear el caso de otra manera. Y también puede ocurrir que no considere responsable proponerte ningún trabajo.
Si veo que Plenitud tiene sentido, te explicaré qué quiero trabajar y por qué considero que puede ser adecuado para tu situación.
Después decides tú.
Y si empezamos, no quiero quedarme únicamente con el primer cambio que aparezca. En tu caso eso es especialmente importante porque ya has vivido momentos en los que parecía que las cosas estaban mejor y después volviste al mismo punto.
Por eso quiero seguir contigo cómo evoluciona la situación, ver qué se va moviendo y saber si esos cambios empiezan realmente a mantenerse.
Si has intentado mejorar tu relación varias veces pero siempre vuelves al mismo punto, esto puede ayudarte a entender qué sigue sin resolverse. Soy Dionisio..
Lo que más me cuesta entender es que no puedo decir que no lo hayamos intentado. Hemos hablado muchas veces de lo que nos pasa. Hemos reconocido cosas que estaban mal, hemos prometido cambiar y ha habido momentos en los que de verdad parecía que estábamos mejor.
