Mi pareja quiere separarse y todavía no consigo aceptar que nuestra historia pueda terminar así
Todavía me cuesta creer que estemos viviendo esto. Hace unos meses hablábamos de planes para el futuro y ahora estoy intentando entender cómo hemos llegado hasta aquí. No dejo de darle vueltas a todas las conversaciones que tuvimos, buscando el momento en el que todo empezó a romperse.
Hay días en los que pienso que todavía podemos arreglar las cosas. Pero luego llega una conversación fría, un silencio más largo de lo normal o una respuesta que parece dicha por compromiso, y vuelvo a preguntarme si mi pareja ya ha tomado una decisión que yo todavía no consigo aceptar.
Lo que más me duele es pensar que quizá lleva mucho tiempo sintiéndose así y yo no fui capaz de verlo. Me pregunto qué estaba pasando mientras yo pensaba que nuestra relación todavía estaba bien.
No estoy buscando obligar a mi pareja a quedarse conmigo. Solo necesito entender si todavía queda algo en nuestra relación sobre lo que podamos trabajar o si ha llegado el momento de aceptar que esto ha terminado.
Que tu pareja quiera separarse cambia la situación, pero todavía necesitas entender qué ha llevado la relación hasta aquí
Si tu pareja ya te ha dicho que quiere separarse, yo no voy a quitarle importancia a esas palabras. Tampoco voy a decirte que seguramente lo ha dicho por un enfado o que, si haces las cosas bien, terminará cambiando de opinión. Cuando una persona llega al punto de decir algo así, hay que tomarlo en serio.
Y sé cuál es una de las preguntas que aparece enseguida: ¿esto es definitivo o todavía puede cambiar?
Yo no puedo responderte eso solamente porque tu pareja haya dicho que quiere separarse.
Hay relaciones que llegan hasta ese punto después de meses de desgaste y cosas que nunca terminaron de resolverse. En otras, ha ocurrido algo más reciente que ha cambiado mucho la relación en poco tiempo. Y también hay personas que llevan tiempo alejándose por dentro antes de ser capaces de decir lo que les está pasando.
Desde fuera puedes escuchar la misma frase —«quiero separarme»—, pero eso no significa que todas las historias hayan llegado hasta ahí de la misma manera.
Por eso yo no empezaría intentando adivinar si tu pareja va a cambiar de opinión. Primero intentaría entender qué ha ocurrido para que la relación haya llegado hasta este punto.
Porque una cosa es lo que tú deseas que todavía exista en tu relación y otra es saber qué queda realmente cuando conoces toda la historia.
Ahora no necesitas convencer a tu pareja de que está tomando una decisión equivocada
Cuando escuchas que la persona con la que has compartido tanto quiere separarse, entiendo que una de las primeras reacciones sea intentar hacerle recordar todo lo bueno que han vivido juntos.
Hablas. Explicas. Prometes cambiar cosas. Buscas esa conversación en la que por fin consigas que vea la relación de otra manera. Y cuando no funciona, vuelves a intentarlo porque sientes que no hacer nada sería aceptar algo que todavía te cuesta aceptar.
Yo tendría cuidado con eso.
Si tu pareja ya te ha dicho cómo se siente, convertir cada conversación en otro intento de conseguir que cambie de opinión puede hacer que todo termine girando alrededor de la misma discusión: si se queda o se va.
Tampoco metería a familiares, amigos o personas cercanas para intentar que hablen con tu pareja por ti. Y mucho menos intentaría provocar miedo, celos o desaparecer esperando que tu ausencia consiga una reacción.
No porque yo pueda decirte ahora mismo cómo va a terminar tu relación.
Sino porque, antes de decidir qué tiene sentido hacer, hay una pregunta mucho más importante que intentar convencer a tu pareja: ¿qué ha pasado para que haya llegado al punto de querer salir de la relación?
Antes de decirte si todavía hay algo sobre lo que podamos trabajar, necesito conocer tu historia
Aquí es donde yo necesito dejar de hablar de lo que puede pasar en una relación cualquiera y empezar a conocer la tuya.
Necesito saber cómo estaba la relación antes de que apareciera la separación y cuándo empezaste a notar que algo estaba cambiando. Qué estaba ocurriendo en tu relación, qué intentaste solucionar y qué cosas se fueron quedando sin resolver.
También necesito saber cómo se llegó a esa conversación. Qué ocurrió para que tu pareja te dijera que quería separarse, qué te dijo realmente y, sobre todo, qué ha pasado desde entonces.
No estoy buscando una frase que me permita decirte «todavía hay posibilidad» o «esto se ha terminado». Si hiciera eso, estaría dándote una respuesta antes de tener motivos suficientes para sostenerla.
Yo necesito saber qué relación tengo realmente delante.
Y después puede pasar una cosa u otra.
Puede que encuentre aspectos sobre los que todavía considere que tiene sentido trabajar. O puede que, después de conocer lo que ha ocurrido, no vea una base sobre la que yo plantearía un trabajo.
Las dos respuestas forman parte de mi trabajo.
Cuando el problema ya no está en una sola parte de la relación, necesito plantearlo de otra manera
Hay historias en las que, cuando empiezo a conocer lo que ha pasado, no encuentro una sola cosa que explique por qué la relación ha llegado hasta aquí.
Puede haber desgaste emocional, cosas que llevan tiempo sin resolverse, una distancia que se ha ido haciendo mayor y otros elementos que han terminado afectándose unos a otros.
Cuando separar una cosa de la otra ya no tendría sentido, necesito mirar el caso de una forma más amplia.
Ahí es donde puedo valorar un procedimiento como Renacimiento.
Y quiero dejar clara una cosa: no considero Renacimiento simplemente porque tu pareja haya pronunciado la palabra «separación». Si hiciera eso, acabaría tratando de la misma manera historias que pueden ser completamente diferentes.
Lo valoro cuando, después de conocer el caso, veo que hay varias cosas que necesitan atención y que trabajar solamente una parte dejaría otras sin atender.
Por eso tampoco parto de una lista cerrada de lo que voy a hacer antes de escucharte. Primero necesito saber qué ha ocurrido en tu relación. Después puedo explicarte qué estoy viendo, qué considero que habría que trabajar y por qué lo plantearía de esa manera.
Eso es lo que determina el trabajo, no el nombre que tenga el problema cuando llegas.
¿Cómo sé si todavía hay algo sobre lo que tenga sentido trabajar?
Para eso está la consulta.
Ahí puedes contarme con calma lo que ha pasado en tu relación y yo puedo conocer la parte de la historia que no cabe en una frase como «mi pareja quiere separarse».
La consulta tiene un precio único de 25 € y no te compromete a empezar después ningún procedimiento conmigo.
Puede que, después de conocer tu caso, encuentre varias cosas sobre las que considere que podemos trabajar y te proponga Renacimiento. Puede que vea que lo que está ocurriendo necesita otro planteamiento. Y también puede pasar que yo no considere responsable recomendarte ningún trabajo.
Si te propongo algo, primero voy a explicarte qué he visto, qué quiero trabajar y por qué considero que tiene sentido hacerlo. Después decides tú.
Y si finalmente empezamos, seguimos hablando durante el proceso y también después de realizar el trabajo. Porque cuando una relación ya está en este punto pueden pasar muchas cosas mientras tanto: puede haber conversaciones, decisiones, cambios en la convivencia o simplemente cambios en la forma de relacionarte con tu pareja.
Por eso seguimos en contacto. Necesito saber qué va pasando para acompañarte también durante esa parte del proceso.
Si tu pareja ha dicho que quiere separarse y todavía no lo aceptas, esto puede ayudarte a entender la situación antes de reaccionar. Soy Dionisio.
Todavía me cuesta creer que estemos viviendo esto. Hace unos meses hablábamos de planes para el futuro y ahora estoy intentando entender cómo hemos llegado hasta aquí. No dejo de darle vueltas a todas las conversaciones que tuvimos, buscando el momento en el que todo empezó a romperse.
